Muchas veces he pensado si mis acciones fueron prolijas, si te dañé con palabras, si fui poco comprensiva, si mis palabras fueron injustas y si al decírtelas tenía una rara expresión de desconfianza y no me daba cuenta. Pasaba que muchas veces tus silencios creaban en mí un delimitado mundo de dudas, y muchas veces, por poco, me convencía que no eras para mí, ni yo para vos...
Muchas veces he discutido conmigo misma si amarte así, con locura, es lo correcto... Y al fin y al cabo esa discusión era inútil, porque si lo correcto en la vida es amar, yo quiero amarte así... Con locura, con extremidad de sentimientos, sin que importe nada, más que quererte y regalarte los más hermosos momentos.
Muchas veces las dudas nos ganan, los malos pensamientos nos invaden, y la ingenuidad nos domina... Entonces hay que recurrir a la calma, en pensar en una posible solución... y en replantearnos si esa persona que está a tu lado, es con quien realmente querés estar y compartir parte de tu tiempo, de tu vida y de tus sentimientos.
Los pensamientos de la conciencia muchas veces, cubren inocentemente a los del corazón... Por eso antes de actuar, ¡ pensá dos veces!
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